A los solitarios...
A los solitarios no nos motiva el futuro. La inmediatez del presente es una necesidad más poderosa. Por eso recaigo. Me dejo seducir por la pereza, por las pastas, los carbohidratos y la pornografía sin límites. No hay moral que contravenga mi conciencia y ésta se manifiesta laxa a la hora de cumplir mis propósitos. Soy vicioso por vocación, no por convencimiento. Sé que me hace daño pero no reparo en ello. Me dejo llevar por un antojo. La disciplina no conduce por los derroteros idóneos. Un día, una semana o un mes me puedo dejar llevar por el paroxismo de la escritura, por ese arrebato febril que se apodera de mis ensoñaciones. Me siento un hombre bueno si consigo rellenar las cuartillas dentro de un horario establecido. También si acompaño ese periodo con comidas saludables y con algo de ejercicio. Entonces siento que voy bien encaminado. Claudicar es más sencillo. Una mañana cualquiera siento una extraña disposición de ánimo. Ciertas partículas oxidan mis ganas. Las frases se atora...